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Como todavía las temperaturas están riquísimas - Málaga en mayo es una delicia! - debería ser así todo el año!, salimos a media mañana y esta vez buscamos callecitas pequeñas para evita seguir la vía más directa que es por una "avenida" que más parece una autopista (Avenida de Valle Inclán).
Llegamos a la primer cuesta, la más temida pues es tal vez la más empinada, pero parece que las piernas se acordaban (o es que la bici ya sabe cómo subir?) y la subimos sin problema, aunque como siempre, yo más lentica.

Los montes están lindísimos, muy verdes y con cantidad de flores silvestres, que yo iba oliendo y disfrutando y Miguel iba reconociendo a punta de estornudos...
Había cantidad de ciclistas y muchos caminantes, en grupos y parejas, algo que no vimos tanto el verano pasado.
Algo nuevo que notamos es que han puesto algunas señales para marcar las rutas más populares.
Ya de vuelta, las piernas venían quejándose un poquitillo de los 54km, pero después de una buena estirada, quedaron listas para otro paseillo el próximo fin de semana.
Para este año, tenemos en la "lista de deseos ciclísticos" recorrer al lado del río Danubio desde su nacimiento hasta Viena, recorrer de Praga a Viena, queda por ver si coincidimos para unirnos al recorrido de La Espiral entre Málaga y Granada y, tal vez, tal vez, el Camino de la Plata al final de verano. A ver cuánto se nos cumple!
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