miércoles, 26 de mayo de 2010

Salida 24 mayo


Este domingo, nos unimos a un pequeño grupo de Ruedas Redondas e hicimos una vuelta de 30km subiendo a Puerto de la Torre, luego a Campanillas y cuando seguían rumbo al Paseo Marítimo, nosotros nos desviamos de vuelta a casa.


Fue una salida entretenida y en buena compañía!!

domingo, 16 de mayo de 2010

Vuelta a los Montes de Málaga

Después de varios meses de usar la bici sólo para salidas en la ciudad, haciendo mandados, dando vueltitas por el paseo marítimo y uniéndonos a las salidas de Ruedas Redondas, hoy decidimos ir a darnos una vuelta por los Montes de Málaga, para ver qué tan herrumbrados estábamos para las cuestas.

Nuestra tienda favorita

Como todavía las temperaturas están riquísim
as - Málaga en mayo es una delicia! - debería ser así todo el año!, salimos a media mañana y esta vez buscamos callecitas pequeñas para evita seguir la vía más directa que es por una "avenida" que más parece una autopista (Avenida de Valle Inclán).
Llegamos a la primer cuesta, la más temida pues es tal vez la más empinada, pero parece que las piernas se acordaban (o es que la bici ya sabe cómo subir?) y la subimos sin problema, aunque como siempre, yo más lentica.


Los montes están lindísimos, muy verdes y con cantidad de flores silvestres, que yo iba oliendo y disfrutando y Miguel iba reconociendo a punta de estornudos...

Había cantidad de ciclistas y muchos caminantes, en grupos y parejas, algo que no vimos tanto el verano pasado.

Algo nuevo que notamos es que han puesto algunas señales para marcar las rutas más populares.

Ya de vuelta, las piernas venían quejándose un poquitillo de los 54km, pero después de una buena estirada, quedaron listas para otro paseillo el próximo fin de semana.

Para este año, tenemos en la "lista de deseos ciclísticos" recorrer al lado del río Danubio desde su nacimiento hasta Viena, recorrer de Praga a Viena, queda por ver si coincidimos para unirnos al recorrido de La Espiral entre Málaga y Granada y, tal vez, tal vez, el Camino de la Plata al final de verano. A ver cuánto se nos cumple!


Que me había hecho?


Bueno, desde noviembre no me reporto. Pero es más por falta de inspiración que por no tener nada que contar.

Celebramos el fin de año con Miriam, Meli y con los amigos de Ruedas Redondas.

En estos lluviosos meses que nos han regalado una Málaga verde y ahora llena de flores, tuvimos la visita de Chepe, con quien paseamos un poquillo y él mismo se dedicó a sus pesquisas históricas.




Febrero lo pasamos en Costa Rica, disfrutando de familia, amigos, tortillitas, Imperiales y olla de carne.



Y ya en marzo, tuve la oportunidad de volver a Malasia por varias semanas y pude visitar buenos amigos y visitar lindos lugares como la isla de Tiomán, la ciudad de Ipoh, los manglares de Kuala Gula y el parque de Belum, mientras trabajaba con varios grupos de muchachos, enseñándoles sobre la naturaleza (las fotos 3 a 7 fueron tomadas por Jeffrey Kong, de Asian Geographic, que nos acompañó en ese viaje).




Luego de temer que las cenizas del volcán islandés impronunciable me iban a dejar pegada en Kuala Lumpur, regresé sin mayor problema a Málaga.


domingo, 8 de noviembre de 2009

7 Octobre, Día 17: Finisterre en autobús


Me levanté antes de las siete y salí al salón/comedor con mis alforjas, para acomodarlas (el día anterior habíamos tenido que sacar todo para secarlo, pues nuestras alforjas resisten el agua pero no son a prueba de agua, algo para el futuro). Resultaque éramos bastantes en la misma tarea: varios seguían caminando a Finisterre, otros que iban en autobús y los menos, que ya tomaban su vuelo o tren de vuelta a casa.

Conversamos con un ciclista irlandés, quien vino desde Irlanda y sigue ahora a Portugal y ya, a las 8:30, salimos. Llegamos a la pensión, donde rapidito subimos las bicis, las amarramos y dejamos las alforjas en el cuarto/oficinita del inglés, pues la habitación estaba todavía ocupada. Todo esto, y yo estaba muy apurada, pues creía que íbamos tarde, mientras que Miguel y Oscar sólo me seguían. Resulta que llegamos al punto de encuentro y todavía teníamos como 20 minutos...

El bus llegó a las 9:30 y la guía, Cristina, resultó muy simpática e informativa, hablándonos de historia, cultura gallega, geología, economía y otras cosas. Eramos como quince personas, 2 argentinas, un manchego, una pareja catalana muy ruidosa, una pareja madrileña, cuatro italianos y un alemán que resultó ser también un bicigrino. Y el día, puro temporal, lloviendo intermitentemente (nos habríamos empapado en las bicis).

En el recorrido por las rías, visitamos Noia, donde vimos una iglesia y un museo de lápidas antiguas.

Iglesia de San Martín, Noia

Noia

Luego a Muros, donde aprovechamos la parada para entrar en una pulpería y comernos un pulpo delicioso.

Muros

Pulpo a la gallega, Muros

Seguimos a Carnota, para ver el horreo más grande de Galicia (éstos son graneros hechos en alto para evitar ratones y humedad).

Horreo

Luego, ya a Finisterre, donde primero paramos a almorzar: empanada gallega, calamares y pescado, regadito con vino albariño.

Y finalmente, llegamos al Cabo Finisterre, donde nos llamó la atención que al sur del cabo, esta lleno de nubarrones y al norte, aclarándose, mientras soplaban vientos de más de 20 nudos.



En Cabo Finisterre
Encontramos un mojón que marca 0 km. Parece que habíamos terminado este viaje.

En el kilómetro 0, Cabo Finisterre

De regreso a Santiago todo el mundo se pegó su siestica y cuando llegamos a la pensión, ya nuestras alforjas estaban en la habitación.


viernes, 23 de octubre de 2009

6 Octobre, Día 16: Arzúa - Santiago de Compostela

Distancia recorrida: 41 km



Amaneció igual, lloviendo a ratos. En el dormitorio nuest
ro sólo había otra señora, así que había sido una noche muy tranquila. Nos levantamos a eso de las siete, nos fuimos a desayunar al lado y a esperar a que aclarara.

Listos para salir de Arzúa en la lluvia, noten mi glamoroso calzado, digno de "Sex and the City"

Lloviznaba cuando salimos y decidimos ir por la c
arretera pues el camino sería un barrial. Ibamos ya forrados y pronto empezó el aguacero. Así fuimos hasta pasado Amenal, donde empezó el camino asfaltado, todavía con varias cuestillas fuertes para quemar los muslos. Llegamos a Monte de Gozo, donde no pudimos ver las torres de la catedral, pero nos tomamos foto en el monumento que hicieron cuando anduvo por allí Juan Pablo II.

En Monte de Gozo, afueras de Santiago

Entramos a Santiago y como íbamos totalmente empapados, decidimos que era más sensible parar primero en el albergue; escogimos uno que se llama Albergue Privado Acuario, que resultó ser muy "piecito"; nos duchamos, secamos las jackets y salimos a caminar por la ciudad, visitar la catedral y conseguir la Compostela.


Catedral de Santiago de Compostela

Param
os en una churrería y nos tomamos un chocolate con un bocadillo que nos supo delicioso.

Oscar leyéndonos el "tour" de la catedral

Visitamos la Catedral, tan impresionante como la recordab
a del '86. Luego a la Oficina del Peregrino, donde presentamos nuestras credenciales (llenamos dos cartoncitos), llenamos un formulario y salimos con sendos certificados; el de Oscar y mío en latín (porque dijimos que una de las razones para hacerlo era religiosa) y Miguel con una en español (porque su razón era cultural), a lo que Miguel dijo que le fue mejor a él pues podía entender lo que decía... También, toman nota del lugar de origen de los peregrinos, pues los mencionan entonces en la misa del peregrino del día siguiente.


Mi Compostela


Compostela de Miguel

Buscamos la oficina de turismo, que resultaron ser dos (una de la ciudad y otra de Galicia), donde nos dieron una lista de pensiones y casas de huéspedes y también información del tour a Finisterre. Este último porque, aunque conseguimos llegar con suficiente tiempo para continuar en bici hasta "el fin del mundo", la verdad ninguno quería seguir llevando lluvia...




Y lo de alojamiento porque en los albergues de peregrinos sólo te permiten quedarte una noche; y, de por sí, en este albergue sí que no n
os tentaba quedarnos más de lo necesario...

Con Oscar, Praza do Obradoiro

Así que, para el día siguiente, encontramos un cuarto t
riple en una pensioncita administrada por un inglés allí en el puro centro. Ya con la dormida resuelta, nos apuntamos al tour a Finisterre, que saldría también del centro.

Bicigrino danés, satifecho

Oscar se fue a ver si podía cambiar su boleto de tren y nosotros caminamos a la estación de autobuses, donde compramos boletos para autobús Santiago - Sevilla (durante la noche) y de ahí a Málaga. Cuando volvimos los tres al albergue, el lugar estaba repleto.

Bicigrino cartago, buscando alojamiento

Nos sentamos a conversar con Barry, un canadiense que también vino en bici y luego nos fuimos a un super a comprar la cena, aunque limitados, pues en el albergue sólo había platos, jarros y algunos cubiertos, pero nada para calentar y para lavar sólo en los lavatorios de los baños... Por dicha, ya era la última noche de albergue, pues éste no estaba muy limpio, estaba muy húmedo y muy hacinado!



5 octubre, Día 14: Portomarín - Arzúa

Distancia recorrida: 56km



Nos levantamos a las 7, puse la ropa a terminar de secar en la secadora, nos alistamos, desayunamos y ya sacamos las bicis. Al salir, iban también saliendo una madre e hija de Vancouver, que venían desde Roncesavalles, la madre de 78 años!

Miguel, camino a Palas de Rei

Galicia

Goteaba un poco cuando salimos, nos fuimos por carret
era - una subida de 11 km - hasta Hospital da Cruz, donde nos metimos al camino, que seguía una ruta preciosa hasta Palas de Rei, donde paramos en un café muy local y familiar, donde nos tomamos un café, bocadillos y una sidra. Justo al salir, a eso de la una, empezó a gotear otra vez.
Un albergue apenas para Oscar

Ya más cerca!

Seguimos por el camino, precioso, pasando por la poza de Lagua (donde Miguel pasó como si nada por las piedras con la bici y nosotros caminamos...), las corredoiras, donde Miguel tomó video, etc, hasta que, despues después de Leboreiro, se vino el aguacero.

Horreo, cerca de Palas de Rei


Corredoiro

Encontramos un edificio a la orilla del cual nos guarecimos y esperamos por un rato; cuando parecía que era menos, seguimos y se volvió a rema
char.

Y llovió, llovió, llovió...

Para cuando llegamos a Mélide, estábamos empap
adititicos (por sudor y lluvia). Entramos a una pizzería donde nos tomamos un chocolate y llamé a reservar en el albergue Don Quijote, en Arzúa. Dejó de llover un poco, nos pusimos de nuevo las capas empapadas y decidimos ir por carretera. Saliendo, Miguel enjuagó las bicis en una gasolinera, para quitarles un poco el barro.

Estilandititico...

Fueron 15km muy la
aargos, con algo de lluvia y luego sol, hasta que, pasado Ribadiso de Baixo, entramos por el camino y en Arzúa, ya nos esperaba la hospitalera en la entrada del albergue, para llevarnos a guardar las bicis en el parqueo cerrado del edificio, y meter nuestras cosas. Cuando salimos de ducharnos, estaba otra vez aguacero. Pusimos ropa a lavar y nos fuimos a sentar al bar de al lado, donde pasamos el resto de la tarde y noche, revisando internet, leyendo, comiendo algo, tomándonos una sidra, mientras afuera llovía y llovia.


Murió Mercedes Sosa...

miércoles, 21 de octubre de 2009

4 octubre, Día 13: Alto del Poio - Portomarín

Distancia recorrida: 68.5 km


Durante la noche, ya oí lluvia suav
e un par de veces, pero dormimos muy bien, hasta pasadas las 7am.

Bajando el Alto do Poio, bien forrados para la lluvia

Estaba con neblina y lloviznando, así que nos metim
os a desayunar con calma y las 9, luego de un chubasco, nos despedimos de Remedios y, con todo bien forrado - nosotros incluídos - empezamos a bajar por la carretera hasta Triacastela.

Miguel en Triacastela

De allí, tomamos la variante hacia Samos, donde llegamos a las 10 pasadas (prácticamente todo cuesta abajo) y el monasterio tenía una única visita a las 12:45, después de la misa. Nos metimos a un bar a tomar un chocolate caliente, luego fuimos a visitar la Capilla del Ciprés (año 980), donde la muchacha del albergue ofreció venir a hacernos la explicación.

Río Oribio

Capilla del Ciprés, Samos

Para entonces, ya era hora de la misa, así que ahí fuimos. Celebrada por como seis curas. Luego fuimos a la visita guiada por un monje benedictino joven (uno de los trece que hay en el monasterio).

Monasterio Benedictino de San Julián, Samos

El monasterio se ha quemado dos veces, una ve
z por la explosión de una "licorería", así que nos llamó la atención que ahora tengan una gasolinera en un costado!!

Visita a Monasterio, Samos

Fuimos saliendo a las 2pm, por carretera, hacia S
arria; la tarde seguía nublada. Por el camino, íbamos oyendo una combinación de truenos y bombetas, pues por Lugo, varios pueblos estaban celebrando San Froilán. En Sarria, paramos en una pastelería donde nos comimos un bocadillo con un café. Salimos y ya fue cuesta arriba por la carretera, pasando lecherías, chancheras, milpas (que usan más que nada para alimento de ganado).

Camino a Portomarín

La ruta por carretera es como 6km más larga, pero los paisajes muy verdes y lindos. En un punto, Oscar paró a ponerse el pantalón de lluvia y nosotros seguimos para que a los 600 metros nos tocara correr a hacer lo mismo, pues estaba empezando a llover. Resultó ser sólo una llovizna que paró al empezar a bajar y ahí Oscar dijo que el freno trasero de su bici no frenaba. Lo revisamos y estaba bien gastado. Lo ajustaron y seguimos bajando hasta pasar el puente sobre el río Loio y de allí, ya vimos el área del embalse de Belesar, del río Miño (casi vacío en esta época), cruzamos otro puente y ya fue un cuestón para subir al pueblo de Portomarín (reubicado en ese lugar en 1962 por la construcción del embalse).

Embalse de Belesar, Portomarín

Buscando el albergue de Ferramenteiros, paramos en el super, que estaba abierto aún siendo domingo; allí nos encontramos a los italianos, que estaban quedándose en otro albergue donde sólo quedaban cuatro plazas. Decidimos ir a probar suerte a Ferramenteiro y resultó ser un lugar nuevo (abierto en 2005), casi vacío, super cómodo, con un gran espacio cerrado dedicado a guardar bicis, amplia cocina y hasta una sala con tele y Canal Plus (un servicio de cable) para ver el partido de fútbol que Oscar quería.

Albergue Ferramenteiro, Portomarín

Nos duchamos, pusimos ropa a lavar (muy necesario!), la guindamos en un amplia área techada para ello y nos fuimos a comer. Preguntamos a un señor del pueblo que nos recomendara una "pulpería" (donde venden pulpo, no confites) y nos mandó donde Pérez, pero claro, no eran ni las siete y no estaba abierto, así que dimos una vuelta por la plaza de la iglesia, que fue reubicada piedra por piedra numerada de donde estaba, en lo que ahora es el embalse.

Llegamos a la Pulpería Pérez de primeros clientes y ordenamos el Menú del Peregrino: Oscar pidió cayos, nosotros caldo gallego, vino blanco Albariño (uva gallega) y luego pulpo, que vino con papas, delicioso todo y para terminar, por si
nos quedaba algo de campo, queso con jalea de membrillo. Acabamos repletos y super satisfechos!

Iglesia de San Nicolás, trasladada piedra por piedra, Portomarín

Bajamos al super, compramos algo para desayunar en el albergue y una botella de tinto "Mecía" (otra uva gallega). Llegamos al albergue a tiempo para ver el partido Real Madrid - Sevilla, con la intermitente participación de Diana, la hospitalera, que es seguidora del Barca, así que acabó muy contenta con el resultado final. Durante la noche estuvo lloviendo.